Alberto José Lucena explora el deseo de serlo todo sobre el escenario: un cuerpo que construye ficciones, busca permanecer y convierte la vulnerabilidad, el humor y el fracaso en materia escénica.
Una creación híbrida donde cuerpo, sonido, escultura, luz y movimiento construyen un paisaje en transformación, situado entre la experiencia íntima, la memoria colectiva y el propio proceso artístico.
Rosa Sanz y Gustavo Giménez construyen un diálogo entre cuerpo, voz y tecnología para explorar lo roto, la imperfección y el dolor que también acompaña a los procesos de liberación.
DLG investiga la figura del NPC para abordar cómo las redes sociales y los entornos digitales intervienen en la conducta, la identidad colectiva y nuestra capacidad de actuar.
Una creación de Carmen Werner sobre esas caídas íntimas que aparecen ante el estrés, la incomunicación o la sensación de perder el control, y sobre la necesidad de continuar mientras sea posible.
Cristina Gómez propone un viaje intergaláctico a través del tiempo, el cuerpo y la creación. Una pieza de danza sobre lo fugaz, el deseo de permanecer y la posibilidad de seguir bailando.
Una obra escultórica que se ofrece para ser mirada. OPUS interpela desde la femineidad, la presencia y la contemplación, abriendo una reflexión sobre la belleza, el cuerpo y la mirada.